Fraternidad

Solo el camino del hombre despertado a sí mismo conduce a la fraternidad, porque el hombre despertado es capaz de esbozar el hermano de todos.
“La fraternidad es una experiencia que ninguna educación, ninguna formación, ninguna política, ningún estado puede asumir plenamente.”
 La fraternidad: valor secularizado que sustenta la justicia y suscita la responsabilidad individual.”
Fraternidad, virtud improbable y de cierto modo ingenua, pero valor consubstancial de la libertad e igualdad, ya que solo puede haber fraternidad entre hombres libres e iguales.
Fraternidad, ideal lejano de una república universal, intuición  heredada de nuestra base cultural cristiana pero pensada en  términos laicos, desde ahora principio político indiscutible y   parte integrante de la razón democrática. Pero no olvidemos  que para que haya fraternidad humana es preciso que haya  personas: la predicación ingenua del amor, los dogmas  monogenistas anunciados desde hace milenios son incapaces  de crear el corazón. Un solo método es eficaz: despertar al  hombre que duerme en cada uno de nosotros, enseñarle a  buscarse, a encontrarse, a realizarse: “conócete a ti mismo” es  una receta milenaria pero siempre de plena actualidad, es la  receta predicada y aplicada por la francmasonería.
El primer paso de ésta es aprender a amar en si lo que es si  mismo: eliminar las mentiras relacionadas a su raza, su tiempo,  su clase, su religión, todas esas locuras y odios colectivos, esos  valores ridículos que causan tantos conflictos. Construirse es el  punto inicial, ya que como crear fraternidad cuando el hombre  ni siquiera está esbozado.